Estas calles que caminaste tantas veces,
Esos olores que respiraste tantas veces,
No es que siguen existiendo allá sin vos,
Que estás lejos y volverás,
Y las calles seguirán las mismas,
Y los olores los mismos.
Porque lo que viste allá,
Lo que viste y lo que respiraste,
Lo que respiraste y lo que sentiste,
No existe ya.
No volverá a existir.
Se fue con la bicicleta del tiempo,
Con la tormenta de emociones,
Se fue y no es más que un refugio en tu memoria,
Huella de lo imaginado.
Y de pronto preguntarás : ¿ será que me lo imaginé todo ?
Y lucharás por la convicción de que eso fue,
De que esto es lo que fue,
Y de que esto es lo que fuiste con eso.
¿ Será que te engañó el tiempo ?
No : es que vos le engañaste,
Es que le robaste espacio.
Y todo lo que le robaste,
Ahora te lo está robando.
Y ¿ para qué sirve todo eso,
Si es que jugando con el tiempo,
No se logra más que un intercambio infructuoso,
Un empate con final doloroso ?
Es que jugando con él, aprenderás a conocerle.
Y conociéndole no habrá más robo,
Y no habrá más engaño.
Porque cuando te pedirá le prestarás,
Y cuando le pedirás te prestará.
Y todo lo que le pedirás, le devolverás,
Porque todo lo que te pide te lo devuelve.
Katapulte le Sauvage a vu le jour au début de ce siècle dans le 'back store' de la poissonerie de la famille ' le sauvage' (nom peu commun d'origine slave qui eut vite fait de se transformer en Sauvageau). C'est sa grand-mère qui l'initia à la littérature, alors que les entrailles de poisson lui fournissaient un répertoire infini d'anecdotes et de périples fantastiques. Dernières publications : Pour bien commencer l'année..., Et autres nouvelles et Je te suis. Voir tous les articles par Katapulte le Sauvage